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Pearl Jam Given to fly

1998, se nos iba la tarde del sábado escuchando radio 3, la única referencia aquellos años, si se me apura ahora también, el resto era pura basura, y lo sigue siendo.

Dado para volar

Podía haberse preparado, lo podría haber hecho y no lo hizo. Corrían malos tiempos, nada podría salvarlo mientras estuviera solo, encerrado en el corredor, hasta que consiguió salir, corrió cientos de millas para llegar al océano, y fumó sentado en un árbol, hasta que el viento fue tan fuerte que tuvo que arrodillarse, y entonces una ola le golpeó el rostro como un puño, entregándole unas alas, - ¡eh, mírame ahora, me impulso,  me impulso! -.

Y entonces regresó sobre sus pasos, quería compartir la llave para todas las cerraduras que vio por donde había ido, pero antes fue despojado de todo, y apuñalado por hombres sin cara, - ¡bien, cabrones, bien, aún estoy en pie! -

Y aún ofrece su amor, lo entrega por ahí, el amor que recibe es el mismo que conserva, y a veces, puede verse una mancha negra en el cielo, es un ser humano, un ser humano dado para volar.

 

U2 October

Quedábamos en San Pablo, como de costumbre en el mismo banco de piedra. La chiquitina acomplejada era la primera en llegar, al doblar por García Chico ya se distinguía su silueta frágil, ya masticando pipas, ya contemplando bobaliconamente a las palomas de la plaza desde el banco de siempre.

 Aquella tarde alguien llevaba el vinilo de October bajo el brazo, era mi cumpleaños, el disco era mi regalo, así que la pandilla decidió ir al 49 de Torquemada para escucharlo. Cuando sonó el piano de October en aquel salón destartalado ( había un sofá mal tapizado y un gato esquivo ) Mario me dijo: - grábame una cinta de sesenta con esta canción, una detrás de otra, voy a empapelar mi cuarto con ella-.  Le brillaban los ojos, fumaba con aplicación y pedía silencio para escuchar el disco mejor, al final optamos por sentarnos en el suelo, junto a un altavoz, mientras el resto debatía en el sofá la imposibilidad de llevar el Señor de los Anillos al cine.

Después las hermanas hacían Queimada a media tarde, recitaban el conjuro, repartían las tacitas de barro y luego acechaban a los chicos guapos en la intimidad de la cocina.

Pero aquella tarde no nos separamos del plato, le dimos la vuelta a October por todos los lados, escuchando por primera vez Tomorrow o Rejoyce, de Gloria sabíamos ya algo gracias a algún bar.
Fue algo que nunca volvió a repetirse, excepto en otra ocasión que a su tiempo será contada.

 

Visage Fade to Grey  

A veces venía un tipo y te ofrecía un cartoncito, y aquello era un constante debatirse entre el culto al cuerpo, el miedo a la muerte, y la inmersión en la vida de aquellos cantantes que uno admiraba, porque daba la casualidad de que todos los cantantes que uno admiraba por aquel entonces habían tenido experiencias lisérgicas.

Todavía no había anuncios televisivos para alertar a los chavales de los peligros de las drogas, la heroína desviaba la atención de la sanidad pública y los estrenados centros cívicos.

A nosotros nos hablaban de heroína y no veíamos a jonkies dando el palo a las farmacias, ni el drama que suponía su consumo para el enganchado y su familia. Nosotros éramos muy “románticos” y veíamos a Lou Reed sobre el escenario llevándose la palma de la mano al antebrazo y frotándoselo.

Después vimos que Bono hacía lo mismo, o sea, que Bono admiraba a Lou Reed y nosotros a ambos, una orgía de admiraciones correspondidas que nos ponían a tono para  esos sábados lisérgicos, cuando se trataba de salir a la busca de algún suceso extraordinario.

Lo cierto es que nos quedaba grande aquella vida de dragones azules y conversaciones telefónicas con dios, la cultura de las drogas psicológicas estaba bastante trasnochada. Empezaban a reimponerse los sucedáneos anfetamínicos y la cocaína, el diseño, los estimulantes para mantenerse en pie de guerra en los paraísos estroboscópicos de los garitos, allí arrullaban el desencanto los hijos de la recién estrenada sociedad del bienestar española, desencanto que ya había puesto de manifiesto la despreocupada música de los ochenta y que había terminado por apuntalar el grunge, a los beat sólo les quedaba París, a nosotros Achtung Baby..

Pero claro, a veces venía un tipo, y te ofrecía un cartoncito, y el cartoncito era barato, y las ganas de vivir muchas, así que lo comprabas y lo repartías con la gente de confianza, la que podía proporcionarte un buen viaje. Luego te metías en sitios en donde sonaban canciones como fade to grey.

 

Kraftwerk Neon Lights 

Me desperté de madrugada y puse la radio. Radio Manchester emitía canciones para sus insomnes ciudadanos. Mientras escuchaba Neon Lights me pregunté qué cojones estaba yo haciendo en aquella habitación de hotel sin persianas, con la dichosa moqueta, el calentador de té bajo un espejo victoriano y una manta que jamás salió del armario.

Qué lejos estaba de casa, qué mayor me estaba haciendo. El trabajo dignifica – dijo alguno -, menuda patraña, nunca he visto a la dignidad vestida con un mono cuajado de lamparones. Trabajar no dignifica, trabajar mata.

 ¿Quién coño es este tipo?

Al parecer sus apariciones televisivas causan muchísima expectación.  Se trata de un nuevo producto de TELE CINCO, miembro del jurado de un programa que hace tiempo que la chusma dejó de ver, a no ser porque esta versión castiza y negruzca de principito de Beckelar con gafas de Michael Night aparezca destripando a esos miserables ruiseñores contemporáneos.
El otro día me he parado a examinarlo detenidamente. Su táctica es corrosiva y hay que reconocerlo: original. Hasta hoy los jurados se dedicaban a calificar los fallos de los concursantes con eufemismos, los logros con palmaditas baratas. Pero este engreido, de incipiente barba y ojos de culo de alfiler los insulta y los rebaja a la mismísima condición de excrementos, que en realidad es lo que son, pero hasta hoy nadie se lo había dicho.
El caso es que es muy gracioso ver al humilde-engreido de turno - vestido con lo último de Zara y el pelo alborotado con cohetes de fijador- bajar la cabeza cuando Riskos le rebaja y lo cubre de mierda.
El público,  ese asno que cocea sin entender, alborota y monta jaleo. Y Riskos guarda estrictos silencios e intenta ser cada día más original cuando se trata de patear a un concursante. 
La jugada no está nada mal,  la productora le debe cuotas de audiencia que hace tiempo habían perdido, incluso a mí me hace gracia ver a este figurín repantingado en su silla soltando veneno sobre los carabobos de los concursantes.
Riskos es un tipo listo, viene de laurearse en el mundo de la publicidad, y ha redescubierto algo que ya se ponía de manifiesto en el circo romano: a la chusma le encanta ver como se  humilla a un semejante, sea a golpe de tridente, sea a golpe de lengua viperina.
Pero Riskos, hijo mío, tu miserable telefórmula tiene los días contados. La chusma que te jalea poco tardará en escupirte. Al final tu antipatía dejará de caer en gracia, ya lo verás, ya lo verán tus ojitos de cagadita de pájaro.

van morrison

van morrison

Van Morrison Philosophers Stone

Santiago echaba la verja del bar. Toda aquella herrumbre se desmoronaba en el exterior con un estrépito de hierros y alerta definitiva para las parejas remolonas. Terminaban por levantarse de las mesas y abandonar el café.
También había ajedrecistas, aunque estos no molestaban  a Santiago.  Los ajedrecistas eran graciosos, caminaban siempre como bajo un intenso chaparrón, y cuando sentados levantaban la mirada del tablero para inspeccionar furtivamente a la parroquia del café parecía como si estuvieran pidiendo auxilio sobre los escotes de las mujeres ajenas, las novias del domingo, adormiladas por la resaca y la rutina.
Los habituales nos disponíamos alrededor del mostrador, a espaldas de los ajedrecistas. A veces nos acompañaba un advenedizo insomne y mudo, con ganas de aventura, miedo al frío, cara de palo.  
Entonces Santiago repartía la última consumición, la más gratificante de todas, porque era gratis,  porque sonaba Van Morrison de fondo, muy bajito para no molestar a los ajedrecistas y para deleitarnos mejor con su vehemente elocuencia.
Había días en los que nos sorprendía la visita del mendigo Evelio, que venía a pedirle a Santiago un litro de leche. Si alguno lo saludaba se quedaba allí con nosotros mendigando tabaco y cerveza.  
Evelio tenía un perro tiñoso, un desatinado cruce entre Mastín y Setter que siempre lo acompañaba. Santiago le permitía la entrada al animal, pues siempre se quedaba a los pies de su amo, esperando con resignación la caída de un azucarillo o una golosina, excepto cuando Evelio levantaba la voz y entonces al animal le daba por ladrar a los ceniceros con los ojos desorbitados.
La tormenta de ladridos duraba hasta que el apasionado discurso de su dueño desembocaba en una suerte de mocos y gimoteos indescifrables. A Evelio la embriaguez le desataba tanto la lengua como el llanto.
Aquel pobre animal lo miraba  con conmiseración. Le lamía las heridas y los zurcidos de sus pantalones. Era el único destinatario de las pocas caricias que el mendigo acostumbraba a ofrecer, el resto eran improperios y maldiciones, incluso para nosotros, a quienes acusaba de cretinos y niñatos cuando nadie estaba dispuesto a suministrarle más tabaco y atención.

No podía ser de otra manera..................Feliz Año Nuevo

Lo llaman cadáver exquisito. No está sujeto a ninguna norma. Quien participa en el juego tiene pleno poder sobre la parte que le corresponde. Siempre debe serle fiel a su condición de experimento. Lo accidental y lo intuitivo deben jugar un papel importante en su creación. La norma fundamental: la ausencia de normas.

Como no nos lee ni dios nos tomamos este tipo de libertades, así se nos va el tiempo y no damos en cosas malas – como dicen las abuelas marisabidillas -.

En la parte derecha hay un enlace permanente: jeremias&rictus.
Por aquí iré avisando cuando tengamos actualizaciones.
De momento ya está estrenado.

Rolling stones

Rolling stones

Rolling Stones Sympathy for the Devil

 Chema venía a recogerme con un Mercedes del 76, era un coche imponente, anacrónico, lo había heredado de su padre sin desestimar su condición de chatarra para desguace.
El cacharro diabólico nos dio algunas alegrías, pero bastantes disgustos, para colmo su conductor se creía piloto y lo manejaba como si de un deportivo se tratara. Al tomar la esquina de la fábrica de harinas Chema ya estaba esperándome al volante de aquel coche que tiritaba como un flan de chapa y herrumbre mientras expulsaba gases lacrimógenos y gorgoteos de cafetera. Al sentarme junto a él siempre tenía preparada una de sus frases :
- ¿Preparado para otra noche de Rock and Roll?, y aquello se ponía en marcha con más pena que gloria. Al menos sonaban los Stones, muy mal, pero sonaban…. 
POR FAVOR, DÉJAME QUE ME PRESENTE – somos unos gourmets de la vida –SOY UN HOMBRE DE RIQUEZAS Y BUEN GUSTO - ¿tomamos una cerveza?-ANDO RODANDO DESDE HACE MUCHOS AÑOS, MUCHOS AÑOS -¿Hacemos el mal?-HE ROBADO EL ALMA Y LA FE DE MUCHOS HOMBRES -Este puto cacharro tiene la dirección de un tanque-

 

 

Dentro de unos días empezaremos con algo nuevo. Más horas que restarle al sueño, la presión del minutero sobre el cogote. Dos que se azuzan valen más que la propia conciencia, que la propia experiencia, esa inocente niña que sin méritos para lograrlo llega a ser la más sucia de todas las putas.
¿Estamos solos querido amigo?, mejor para nosotros.

Joy Division

Joy Division

Joy Division Love will tear us apart

Probablemente la tarde en la que Ian Curtis se ahorcó en su casa yo anduviera pelándome las rodillas tras el rastro de una canica. 

Seguro que Curtis nunca fue demasiado bueno cascando peonzas y saltando tapias, la infancia de un suicida suele ser melancólica y tortuosa, al menos eso parace, pero  compuso una canción que con el tiempo ha ido ganando cuerpo para los melancólicos que tuvimos una infancia feliz, hasta convertirse en imprescindible, con o sin lluvia, a mí eso me da igual, a Curtis creo que también.

La traducción no es literal, también me da igual

 When routine bites hard, and ambitions are low. And resentment rides high, but emotions won't grow. And we're changing our ways, taking different roads. Then love, love will tear us apart againWhy is the bedroom so cold? You've turned away on your side Is my timing that flawed - our respect run so dry?, yet there's still this appeal that we've kept through our lives. Love, love will tear us apart againYou cry out in your sleep –all my failings expose There's a taste in my mouth, as desperation takes hold Just that something so good just can't function no moreWhen love, love will tear us apart again.

 Cuando la rutina muerde con firmeza,  y las ambiciones son escasas, y el resentimiento triunfa,  sin que las emociones aumenten, y cambiamos nuestros rumbos, tomando caminos diferentes. Entonces, amor, el amor nos destrozará una vez más. ¿Por qué está el dormitorio tan frí­o? Me has dado la espalda desde tu lado. ¿Escogí­ un mal momento?. ¿Se nos acabó el afecto?. Aun así­, todaví­a dura el encanto de lo que defendimos toda la vida.
Gritas en sueños  todos mis defectos al descubierto. Hay un cierto sabor en mi boca,
como si la desesperación tomara el control. Es, simplemente, algo tan bueno que no puede volver a funcionar. Cuando el amor, el amor nos destroce una vez más.

The beatles tomorrow

The beatles tomorrow

The Beatles Tomorrow never knows

Hay demasiadas canciones de los Beatles que han marcado a demasiada gente. Hay cosas en la música que solo han sido dichas por los Beatles y jamás serán dichas por otros.

El noventa por ciento de los grupos actuales firmarían un contrato con el diablo si les diera la inspiración para componer discos como Abbey Road, Yesterday, otros tantos….Pero si tuviera que decidirme por un disco de los Beatles me quedaría con Revolver. Allí está Eleanor Rigby, la escuchaba ya de bien pequeño en el radiocassette de un R5 camino de casa los domingos por la tarde. Era una mala grabación, tomada de la radio, a mi padre le gustaba grabar cintas con batiburrillos musicales dentro, pero en todo caso escucharla siempre me devuelve a aquel coche que supuraba estopa por todos los asientos y tenía el carburador como los bronquios de un asmático.

Luego descubrí el disco completo y la canción que lo cierra: Tomorrow never knows, Guitarras del revés, ritmo hipnótico, bucles imposibles, distorsiones, cuerdas que irrumpen en escena y se van.  Un viaje psicodélico más rápido y directo que el pueda proporcionar cualquier pastilla.

La historia de la música está llena de frases, a mí siempre me gustó la frase que llevó a Lenon a la tumba:  “ somos más famosos que Jesucristo “, como siempre me gustó darle la vuelta: si Jesucristo viviera sería fan de los Beatles, aunque ahora no recuerdo si realmente me inventé esta frase o la tomé de algún iluminado....

Bjork Hyperballad

Hyperballad sonaba en un sumidero de bohemios, un local minúsculo y frío que era un  fino revuelto de estudiantes universitarios, curritos veinteañeros y meta volante para camellos del menudeo.

Era un sitio incómodo, se le escapaba el serrín por las enaguas del mostrador y para colmo estaba regentado por una pandilla de bobos que servían garrafa al personal con gesto de innecesaria preocupación.

También había niñas, de esas que irrumpían en la escena de humo y melenas abriendo la puerta. La niebla se colaba en el local, alguien miraba hacia la puerta con cara de matar, las niñas entraban, miraban y salían, niñas pijas que en la incertidumbre del viernes arrastraban a todo su grupo de amigas por bares y discotecas en busca del encontronazo fortuito con su príncipe azul.

Los que frecuentaban el sumidero en donde sonaba Hyperballad - siempre a la misma hora, con los graves distorsionados -  no eran príncipes azules, más bien eran bobos de remate.

Yo, por ir allí, también lo era, pero en menor grado, un bobo segundón, pues aún no me había dado por teñirme el pelo ni calzarme unas deportivas de 100 euros.

En todo caso allí estaba cuando sonaba Hyperballad con mi amigo M, que por aquel entonces le había sacado el punto erótico a Bjork y me atosigaba con sus poluciones nocturnas mientras sonaba la canción.

Después nos marchábamos, penetrando en la niebla azul del viernes y canturreábamos el estribillo por las esquinas, poniendo la voz en falsete.

Menudo par de bobos.

 

Corbijn / Curtis

Corbijn / Curtis

Pues ahora resulta que Anton Corbijn ( conocido por fotografiar al colorín candente de los últimos años ), va a dirigir una película sobre la vida de Ian Curtis. Es una buena noticia, de momento claro. Al parecer se basará en las memorias de la viuda de Ian. ¿ Por qué siempre son las viudas las que más pintan en las biografías de los malditos ?, ser viuda de un maldito no te proporciona un pasaporte directo a la credibilidad, sobre todo si eres viuda separada, sobre todo tras escuchar Love will tear us apart y deducir que sobre la relación de ambos flotaba ese rutinario gas que generan los bostezos.
A pesar de todo habrá que ir a verla. Los amantes de Joy Division estamos de enhorabuena.

 

Tele 5

Tele 5, con su política autocomplaciente y “democrática”, siempre se ampara bajo el argumento de ofrecer a los espectadores lo que realmente éstos demandan. No les falta razón, dado que al parecer la estupidez general es un síntoma exclusivo de las sociedades desarrolladas.
Pero claro esta política tramposa de dar gusto a la mayoría se convierte en un auténtico pisoteo para las minorías, un destierro permanente para aquellos que por culpa de ciertas cadenas - sobre todo esta - apagamos ya hace tiempo la televisión.
Ha ganado la dictadura del colorín, se pisotean los derechos a la información, y como espectador me siento excluido por Tele 5 porque no encuentro un solo programa en esta cadena con algún contenido que pueda llegar a interesarme. Si realmente los espectadores gozamos del derecho a la información ¿Por qué siempre recibimos la misma por parte de Tele 5?.
Porque claro, no hay que negar que los devaneos amorosos del putón televisivo del momento son información, pero información que exclusivamente interesa al putón, a su cornudo (de tenerlo) y a los jovencitos bronceados que aparecen con ella en los saraos.
Hay una explicación que me preocupa: la información del colorín que suministra enfermizamente Tele 5 es fácilmente digerible para el espectador y no incita a la reflexión, ni al enriquecimiento del espíritu crítico, sino al regocijo del espíritu criticón, siempre inspirado por pasiones más vulgares y menos honorables que el primero: la envidia, el aburrimiento… Ya se sabe, no hace falta explicarlo: no es lo mismo ser crítico que criticón.
Y si quieren convertir a la sociedad española en una reunión de porteras en la sobremesa del  descansillo creo que lo están consiguiendo. A mí la televisión me parece un invento estupendo, nació convocación de información, pero ahora, ya lleva tiempo, se ha convertido en un refugio para analfabetos, publicistas y rostros efímeros que terminan siendo sepultados por su propia estupidez.

Morrison

Morrison

Por el camino del Lagarto I y II 


 Toda la noche lloviendo; amanece nublado en París. El cielo es gris a pesar de ser Agosto, a pesar del empeño parisino por disimular los lamparones de su inmaculada ciudad, un gris sucio, ceniciento, no el plateado que venden las guías turísticas y los discursos de los guías.

Así se muestra el poco cielo que apenas puede distinguirse desde una habitación cercana a la plaza de Estalingrado, en un sucio hotel regentado por inmigrantes argelinos que en el comedor tratan a los españoles con desprecio y a los alemanes con dedicación.

 Al menos el desayuno es generoso, no nos preocupa que nos lancen con desgana los cestos de bollería sobre la mesa, no nos preocupa que a veces, entre el jaleo que montamos los españoles en el comedor, se interpongan los silbidos del maitre pidiendo silencio.

N apura el café,  prepara la cámara, extiende el plano sobre la mesa. Antes de bajar a desayunar me ha dicho que tiene las plantas de los pies un poco mutiladas, no me extraña, son ya cuatro días recorriendo París. Es nuestra segunda visita, turismo de bolsillo pobre, doce horas de autobús y luego muchas rutas que cumplir. Pero esta vez saldaré la cuenta pendiente con Morrison.

Así que línea azul de metro y nos apeamos en Pere Lachaise. Son las nueve de la mañana, el sol todavía no se anima a salir. Entramos en el cementerio a pelo, sin planos. Al contrario de lo que ocurre con el de Montparnasse aquí no te recibe ningún guarda para ofrecerte uno, todo es más anárquico y laberíntico, todo es más sombrío, aunque el apacible sueño de los mortales es idéntico en ambos casos, la misma vegetación espesa discurre por el recinto.
De manera que atravesamos galerías numeradas. Hay turistas madrugadores que transitan por los pasillos con libros-guía en la mano, el eco del tráfico exterior desaparace a medida que penetramos en el interior del cementerio.
Por fin llegamos a la loma nº 6, al final de la pendiente, a mano izquierda, un grupo de italianos beben y se carcajean sentados junto a una lápida, a su lado vigila una guarda jurado con los brazos cruzados y cara de resignación, ya consultando su reloj, ya inspeccionando la llegada de nuevos visitantes, ya cuidando con su presencia que los cachorros italianos no desparramen su lisergia sobre la paz del cementerio con cualquier acto vandálico.
Nos aproximamos por fin al lugar. La lápida de Morrison es sucia, muy sencilla, con unas cuantas velas consumidas en sus vértices. No podemos acercarnos a ella porque está vallada, además, han borrado las pintadas que había visto en las postales de antaño y apenas hay buen ángulo para hacerse una foto. Aunque la foto es lo de menos, pronto llegan nuevos visitantes que se arraciman junto al vallado y guardan estrictos turnos para tomarse una instantánea con la lápida de fondo.
He llegado tarde a verlo - pienso- , a costa de los años he ido perdiendo por el camino la capacidad de emocionarme, pero estando allí caigo en la cuenta del poder de la música, ella ha sido la que me ha llevado hasta un inhóspito rincón de un cementerio, durante una mañana de Agosto, un día cualquiera de verano.
Pienso a la vez en todos los amigos con los que alguna vez compartí las canciones de Morrison, en esas conversaciones trasnochadas en las que nos jurábamos futuros peregrinajes a su tumba, sobre todo pienso en todos ellos, y me gustaría que estuvieran aquí conmigo, ahora, nada me haría más feliz.
Estando allí uno se da cuenta de la inmortalidad de la música, de la inmortalidad de Morrison, de que no podría haber muerto en un sitio mejor, pero sobre todo uno cae en la cuenta de que todo, absolutamente todo en esta vida, pasa demasiado rápido.

tom waits

tom waits

Tom Waits Jersey Girl.

Después de escuchar esta canción a las muchachitas seguras de gustar se les quedaba carita circunspecta, y bajaban la mirada, y se quedaban quietas, solo eran pestañas y rimel, boquitas luminosas apurando un cigarrillo. Se morían por salir a la calle y se repartían con la mirada la responsabilidad de exponerlo en público. Estaban desperdiciando su perfume en aquellos salones mal ventilados y sin calefacción.

Podía notarse su inquietud, la voz de Waits les incomodaba y además no les gustaba la penumbra tan prematura ni estar sentadas sobre el suelo - siempre había unos ojos furtivos que se asomaban a su escote, ojos que acechaban tras las sombras, a veces mis ojos -, y en estas estaban hasta que Waits, ajeno a todo, terminaba de cantar, y entonces sabían comprender que después de una canción como aquella hablar era un crimen. Y lo respetaban, y estábamos contentos.

Otro día hablamos de RadioHead, ya habrá tiempo.

PARA LOS DESPISTADOS

Podéis pinchar en los enlaces de las canciones y descargarlas. Sólo era eso.

The Times: Manchester.
Apoteosis de brazos con sobaqueras en la pista de baile. Toda la pandilla saltando sin mesura, salvo aquellos que habían pillado cacho después de los lentos y estaban escondidos en la penumbra del reservado, porque antes había lentos, y reservados, y chicas bonitas que te besaban como si les fuera la vida en ello.
Alguna vez fui carne de reservado, y entonces, cuando me llegaba el eco asordinado de esta canción - y guardando el debido respeto a la chica bonita que te besaba y se dejaba besar-, deseaba estar al menos un segundo con los amigos en la pista para desgañitarme sobre aquella tragedia de coros sudados y sobaqueras. No había vergüenza, todo era desmesurado. Una canción de esas épicas que me trae muy buenos recuerdos